DON JOSÉ MARÍA PEMÁN, COLABORADOR LITERARIO DE LA REVISTA DON BOSCO (1924-29), segunda parte.

 DON JOSÉ MARÍA PEMÁN, COLABORADOR LITERARIO DE LA REVISTA DON BOSCO (1924-29), segunda parte.

En el número anterior de Don Bosco en España, realicé un comentario sobre las primeras colaboraciones literarias en prosa de José Mª Pemán en la revista Don Bosco, en 1924. A partir de entonces, sus escritos en nuestra revista fueron básicamente poemas, salvo el artículo, publicado en febrero de 1926 (ya entonces la revista era de ámbito nacional y su denominación era Don Bosco en España), titulado “Elegía de los árboles cortados”. Nos encontramos con un texto en prosa poética, en la que se hace referencia a una Castilla ya desaparecida, con bosques y prados húmedos en los que pastaban las ovejas, en la que un personaje de ficción, Juan Castellano, rememora tiempos pasados de riqueza y grandeza social y económica, a la vez que hace referencia a la política imperialista y militarista de la monarquía de los Austrias, especialmente en el siglo XVII, que esquilmó los recursos naturales:

“Han pasado años y años. No quedan ya árboles, ni pastos, ni ganados merinos. La tierra sin el sostén de los árboles, escurre de los montes dejando las piedras clavas y peladas. La lluvia, sin árboles que la atraigan disminuye. La sequía quema la tierra. Toda Castilla es un yermo desolado, un páramo frío y pedregoso...”

En un texto que parece orientado a la lectura infantil, Pemán, partiendo de la historia, se sitúa, ya en los años 20, como defensor del pacifismo y de la ecología:

"No olvidéis, niños españoles, esta triste elegía de los árboles cortados y convertidos en lanzas y picas. Leedla de vez en cuanto para aprender, así desde niños, a amar los árboles y la paz.

Entre octubre de 1924 y diciembre de 1929 se publicaron en Don Bosco nueve de sus poemas, relacionarlos, indicar las temáticas y analizarlos, sería demasiado prolijo, en un espacio como este; haré una breve referencia solo a algunos y adjunto una imagen de una página con un poema completo.  


Segunda página extra visita a Tánger,  información sobre Don Bosco y su tirada, obsérvese como la numeración del ejemplar se hace de forma manual, con sello de tinta.

Puede sorprender que, en 1924 se publicaran dos números extra de Don Bosco: uno sobre la visita de S. M. los Reyes a Cádiz y otro sobre el viaje que los antiguos alumnos realizaron a Tánger en octubre de ese año, con motivo de la Fiesta de la Raza (hoy la llamaríamos Fiesta Nacional de España). En esas décadas, el término "raza" hacía referencia a la hispanidad, y Pemán presentó un poema a los Juegos Florales convocados en ese Tánger hispano, poema que fue premiado. "Ancha es Castilla" no se relaciona en absoluto con esa expresión, que trasluce la despreocupación y la ausencia de límites, sino que es una exaltación de lo castellano, no exenta de regeneracionismo.

TIERRA TRÁGICA DE YERMOS SIN ARROYOS Y SIN FLORES

QUE PARECE, QUE ABRUMADA DE CANSANCIO Y DOLORES,

VAS SUBIENDO ENTRE PEDRUSCOS, Y ENCINARES Y ROBLEDOS,

A ESCALAR EL ESPINAZO DE LAS VÉRTEBRAS DE GREDOS,,

DONDE ANIDAN, ARRULLADOS DE TORMENTAS, LOS AZORES!

Placa conmemorativa en la casa natal de Pemán, obra de J.L. Vassallo, antiguo alumno de la casa salesiana de Córdoba, su relación de amistad con el poeta es manifiesta.

En la obra de Pemán está presente su compromiso cristiano; a veces sus poemas son oraciones. Así, en “Ante el Cristo de la Buena Muerte”, expresa su devoción. Postrado ante la imagen, reflexiona sobre su rostro, lleno de dolor y amor, y concluye que el imaginero talló lo que veía en sus éxtasis, finalizando con el deseo de seguir a Cristo en su sufrimiento y morir bendiciendo su nombre.

FUE, SEÑOR, QUE EL QUE TALLABA

TU FIGURA, CON TAL CELO

Y CON TAL ANSIA TE AMABA,

QUE, A FUERZA DE AMOR, LLEVABA

DENTRO DEL ALMA EL MODELO

Detalle de la imagen del Cristo de la Buena Muerte, reproducida junto al poema “Ante el Cristo de la Buena Muerte” en DBE 1926.4, pp. 50-51.

El costumbrismo y el lenguaje popular, sencillo, le sirve en el poema: “La Virgen de mi parroquia” para mostrar el amor a la Virgen y como un labriego se acerca a su altar, y ofreciéndoles un ramillete de flores primaverales, le suplica que interceda en sus necesidades materiales y en su amor por la joven amada.

YO SOY PROBE, Y NO TENGO OTRA COSA

QUE TRAER, VIRGENCITA, A TUS PLANTAS,

QUE UN MANOJO DE FLORES DEL MONTE,

QUE NO VALEN NADA…

¡Y QUE, AL FIN, LO QUE JAGO ES VOLVERLAS

A QUIEN JIZO QUE ALLÍ SE CRIARAN!

Poema “La voz del silencio”, obsérvese el cuidado y detalle de la orla decorativa que rodea los versos en DBE 1926.8, p.127

El Ayuntamiento convocó en 1929 un concurso para la letra y la música que conformasen el HIMNO A LA CIUDAD DE CÁDIZ.  La propuesta “Hercules Fundator” de Pemán fue la elegida, y en febrero de ese año, DBE se congratula del éxito y transcribe la letra del mismo. En él hay una estrofa dedicada a Nuestra Señora del Rosario, patrona de Cádiz.

¡Gloria a ti, Virgen nuestra, que inclinas

tu mirada al mar español!

¡Cádiz pone en tus manos divinas

un rosario de gotas marinas

enhebrado en un rayo de sol!

Esta artículo se ha publicado en el nº773, de la revista Don Bosco en España, de la que adjuntan las páginas 26 y 27, con el contenido e ilustraciones del mismo.



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