NOTAS SOBRE LA PRESENCIA DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA EN CÁDIZ
Resumir
en pocas páginas la evolución del colegio “María Auxiliadora” de las Salesianas
en Cádiz, una historia de casi 80 años es harto complicado. Entiendo que esta
aproximación a la historia de la escuela debe contextualizarse en el proceso
histórico de la ciudad, con la presencia de otras instituciones religiosas (en
este caso femeninas) y educativas. Así como la existencia de la Casa gaditana
de las HMA (Hijas de María Auxiliadora) debe ser también contextualizada en la
evolución propia del Instituto y su relación con la obra de Don Bosco, por
ello, estimado lector encontraras en esta reseña referencias a otras
comunidades religiosas, escuelas y a los propios salesianos, yendo del pasado
remoto al cercano y del ámbito provincial, al de la ciudad y del barrio.
Con
motivo del 75 aniversario de la presencia de las Salesianas en Cádiz, las
profesoras de esta escuela Verónica Vega Barea y María Jesús de las Mulas Béjar,
realizaron un estudio histórico sobre la misma, estudio que me han facilitado y
que he utilizado como fuente historiográfica en este trabajo. La Directora de la
Casa, Sor Virginia Pinto, me ha facilitado el acceso a los Libros de Crónicas, que
contienen una enorme cantidad de datos, sobre la rica vida de esta casa
salesiana. A todas agradezco la documentación y los datos que me han
facilitado.
Esta
reseña es solo una aproximación a un estudio que con mayor profundidad debe
analizar la evolución y la importancia del colegio de María Auxiliadora de
Cádiz, en la historia local y pedagógica.
OTRAS
ÓRDENES RELIGIOSAS FEMENINAS EN LA CIUDAD DE CÁDIZ.
La presencia de congregaciones religiosas femeninas en Cádiz, se vio facilitada por el hecho de ser un puerto de mar abierto a las rutas atlánticas, así en 1527, las Franciscanas Concepcionistas fundaron el arrabal de Santa María el primero de los cenobios, creando un segundo en 1647 situado entre las calles Montañés y Feduchi; en 1567, las Agustinas Descalzas, en la actual Plaza de la Candelaria, su convento fue derribado en 1873 y ya en 1906, el convento de las Carmelitas Descalzas, en 1906, en la calle Costa Rica (con una comunidad de 11 religiosas procedentes de Argel, por las leyes de separación iglesia-estado de Combes). Estos monasterios tienen en común, dos elementos: son de religiosas contemplativas y clausura y estaban situados en la zona de Intramuros, su fundación no estaba relacionada con servir como lugar de aposento temporal a las religiosas que iban y llegaban a Cádiz por mar, como ocurría con las órdenes religiosas masculinas, cuyos religiosos partían de Cádiz, como misioneros (Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Capuchinos, Filipenses…)
En el último cuarto del S. XIX, se produjo una gran expansión de órdenes religiosas dedicadas a la enseñanza, tanto masculinas como femeninas, así se instalaron en Cádiz, así en 1867, las hermanas del Amor de Dios, fundaron en la calle Isabel la Católica, una casa, que pronto seria un colegio interno, con la finalidad de aclimatar a las religiosas que partirían como misioneras a Cuba, esta presencia solo estaría abierta hasta 1871.
En 1872, se propuso a las Carmelitas de Vedruna, que se hicieran cargo de la escuela de la fundación María de Arteaga, dedicada a la educación de niños pobres, en el nº 23 de la calle de María de Arteaga, la escasez de espacio propició en 1920 su traslado a Cánovas del Castillo.
En 1888, las Hijas de la Caridad, fundaron el colegio de La Palma en el barrio de la Viña, su primera misión en Cádiz, luego se asentarían otra escuela en el Palacio del Marqués de Ricaño (Torre de Tavira).
En 1890 la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón, estableció una escuela en la “Casa de las Cadenas”, en calle Cristóbal Colón nº 12, haciéndose en 1894 cargo del colegio privado Fallon.
Encarnación Carrasco Tenorio, antigua madre de la Compañía de María, ya fuera de ella, desde 1876, se entrega a la docencia de adultas y niñas sin escolarizar, e idea constituir una Congregación Religiosa que se dedique a ese apostolado. El 1878 toma el hábito franciscano en Cádiz con tres hermanas más, abriendo la primera casa en junio de 1878, en una finca de pobre aspecto en la calle Consolación, cercana a la Caleta, casi sola, con el apoyo del canónigo Francisco de Asís Medina, durante diez años gestionó un internado de niñas abandonadas, incluida la búsqueda del sustento material para ellas. En 1891 se consolida su obra con la aprobación de las Constituciones de la Hermanas Terciarias Franciscanas del Rebaño de María de la Divina Pastora, por el obispo de Cádiz D. Vicente Calvo y Valero, configurando una congregación religiosa, autóctona de Cádiz.
¿Qué tienen en común estas instituciones religiosas? primero son congregaciones de vida activa y segundo entre sus campos de acción, está la enseñanza y la atención a los más necesitados, por otra parte, su fundación y asentamiento, estuvo apoyado por el obispado, por asociaciones benéfico-sociales y el patrocinio de grupos y personal de la clase alta e influyente gaditana. Eso sí todas estas instituciones educativas, estaban ubicadas en Intramuros.
ESCUELAS RELIGIOSAS FEMENINAS EN EXTRAMUROS, HASTA LOS AÑOS 40.
La zona de Extramuros, Puerta de Tierra en los años 40, estaba poco poblada y organizada en tres núcleos, en barrio de San José, en torno a su iglesia y al pequeño núcleo industrial de la 2ª Aguada, San Severiano, en torno a su ermita y a los cercanos astilleros de Echebarrieta Larrinaga y Puntales, en torno a los talleres y núcleo industrial cercano al fuerte de San Lorenzo del Puntal, eran escasas las presencias de escuelas religiosas destinadas a las niñas.
En el barrio de San Severiano, se inauguró en 1931, las nuevas instalaciones de la Casa Cuna en la calle Tolosa Latour donde fueron desde los locales de la calle Rosario Cepeda, los niños expósitos allí acogidos, esta casa estaba asistida por las Hijas de la Caridad desde 1830, con el patrocinio de la Fundación Aramburu Mora (benefactores gaditanos), Dª Micaela de Aramburu había construido a sus expensas el Sanatorio Madre de Dios, en 1882, destinado a cuidar la salud de los niños acogidos en la Casa Cuna, hay que observar que en este momento esta era zona de huertas, lugar de esparcimiento y excursiones al campo de los gaditanos, que vivían constreñidos en Intramuros.
En el barrio de San José, existían las escuelas del Patrocinio de San José, fundadas con el mecenazgo de la Junta de Damas y Micaela de Aramburu, las Hijas de la Caridad dirigieron entre 1895 su presencia perdurará hasta 1972. En 1926, las Hermanas del Rebaño de María, adquirieron un terreno en la calle Trille, nº7, para construir un hogar-sanatorio para niñas y religiosas delicadas de salud, que se abre en 1927, manifestando ya su interés en que allí se ubicase el noviciado de la congregación y una escuela gratuita.
La Asociación de la Inmaculada de Lourdes había reformado y ampliado, en el barrio de Puntales, en 1935 una pequeña escuela, según el proyecto del arquitecto Juan Romero Aranda, aún ampliado no era más que un pequeño colegio.
PRIMERAS CASAS DE LAS HIJAS DE MARIA AUXILIADORA EN ESPAÑA.
El 18/10/1886, siendo Vicaria General del Instituto de la HMA Madre Caterina Daghero, llegaron 4 hermanas a Barcelona, constituyendo la primera fundación en la Casa de Sarriá, Sr. Chiarina Guistaniani, decidida por el propio D. Bosco, en ese momento el Instituto estas integrado en la Obra Total de Don Bosco, y su dirección correspondía al propio fundador a través de la Vicaria General.
A la fundación de Sarriá, le siguieron las de Valverde del Camino en Huelva (1893), Sevilla (1894), Écija (1895), Barcelona (1896), el colegio de María Auxiliadora en Jerez, en la calle Pedro Alonso, nº16, en una casa cedida para albergar una obra cristiana en favor de la juventud, que pronto se conformó en una obra educativa con oratorio, internado, escuela elemental y nocturnas para obreras (1897), hacemos una breve referencia a esta casa, por su vinculación con la futura casa gaditana, y Sevilla Patronato (1899), conformando una inspectoría única con sede en la casa de Sarriá Barcelona.
En 1903, la cercanía de casas andaluzas, demasiado lejanas de la casa de Sarriá y la fundación de las casas de Valencia (1903) y Salamanca (1904), conformó en 1903 la denominada Inspectoría Bética de María Auxiliadora, que agrupaba a las cinco casas andaluzas.
Previamente, el 28/6/1901, la Santa Sede había promulgado las llamadas “Normae secundum quas”, en las que se especificaba que una congregación femenina no podía dependen de una masculina de la misma naturaleza, lo que implicaba la separación canónica del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora de la Congregación Salesiana y por lo tanto su dependencia del Rector Mayor de los salesianos, en ese momento Don Rua, y la elaboración y aprobación por el papado de unas nuevas y renovadas constituciones, realizado en 1906. Las HMA, serán a partir de entonces una entidad autónoma, con su propia organización y entes de gobierno, eso sin compartiendo el espíritu con que Don Bosco creo a los salesianos, y manteniendo una estrecha relación y toda la ayuda de estos.
Las disposiciones de la Sagrada Congregación de Obispos y Regulares y el acuerdo del VII Capitulo General Extraordinario, ordenó el 8/12/1907, la erección canónica de las 10 inspectorías del Instituto en Italia, Francia, España y Sudamérica (Argentina, Brasil y Uruguay), entre ellas la Inspectoría española de Santa Teresa, que contaría con el noviciado en Écija, y que unificada hasta 1942, tenía 11 casas, entre ellas las nuevas fundadas en la provincia de Cádiz, Jerez (1912), colegio de San Juan Bosco, colegio de San Vicente en San José del Valle(1933), Casa de María Auxiliadora en Campano (Chiclana, Cádiz, (1938).
Tras las enormes dificultades del periodo de la II República y la Guerra Civil, en la década de los 40 y hasta la primera mitad de los 70, se produjo una expansión de las escuelas de las órdenes religiosas, también para el Instituto, que en 1942, había creado la Inspectoría Sur de María Auxiliadora, que agrupaba a las casas de la HMA de Andalucía y Canarias, en este periodo y en la provincia de Cádiz, se abrieron las casas del colegio de Nuestra Señora de las Nieves en Arcos de la Frontera, Cádiz (1942), del colegio de “Nuestra Señora del Rosario” en Jerez de la Frontera (1943 hasta 1945)), las escuelas de “San Ramón”, luego casa de “Nuestra Señora del Perpetuo Socorro” en Rota (1944), la casa de “San Rafael” en San José del Valle (desde 1958- hasta 1974), con el apoyo de patronos, del arzobispado de Sevilla, en todos los casos con escasos medios económicos destinadas a la atención a las niñas y jóvenes más desfavorecidas y en evidente sintonía con casas destinadas a la formación y a las residencias de los Salesianos.
LA FUNDACIÓN DE LA CASA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, 1946.
La casa de las HMA en Cádiz, debe su fundación a la iniciativa del propio Instituto que pretendía contar con una casa cercana al puerto gaditano (como ya ocurrió en otros momentos históricos con otras instituciones religiosas) lugar de acogida en la partida y llegada de la ruta a marítima de la Península a Canarias (en las Islas, ya había 4 casas de la inspectoría) y a las misioneras que, para América, pasaban por la Cádiz.
La zona de Intramuros de Cádiz, no ofrecía facilidades para la instalación de las Salesianas, y en Puerta de Tierra, aún no había comenzado la expansión demográfica y urbanística que tendría a partir de los años 50.
El 27/9/1946 llegaron las 4 primeras Hijas de María Auxiliadora, sor Concepción Suárez (primera directora), sor Mercedes Meneses, sor Isabel Lobatón y sor María Teresa Bellido, en una finca cercana a la casa de San Ignacio, de los Salesianos, situada en el nº 31 de la avenida Ana de Viya, denominada “Villa del Sagrado Corazón”.
La compra de esta finca supuso un gran esfuerzo debido a la difícil situación económica de la Inspectoría en aquellos momentos, en agosto de 1946, la ecónoma inspectorial, sor Josefa Rufas, apelaba a la cooperación de todas las hermanas de la Inspectoría para conseguir tal ansiado fin de esta manera:
“La cooperación que solicitamos, y que nos vendría muy bien para completar la cantidad necesaria al indicado fin, sería las de 100 pts. por Hermana de la Inspectoría, reunidas con industrias personales, lo que, en la mayor de los casos, aunque suponga sacrificio, resulta fácil cuando se pone en ello la máxima voluntad. La indicada cifra sería POR UNA SOLA VEZ”.[1]
Ubicación de la casa del Sagrado Corazón, inicio de los 60.
El libro de crónicas de la nueva casa, relata así los primeros momentos:
“La Rda.
M. Inspectora Sor María del Valle, con la bondad y generosidad naturales que la
caracterizan, atiende las primeras necesidades y alienta a la nueva Comunidad
permaneciendo con ella varios días y derrocha por decirlo así, heroicos
ejemplos de abnegación y sacrificios de indudablemente atraerán sobre esta Casa
copiosas bendiciones del Corazón Divino de Jesús, también los Rvdos Padres
Salesianos y muy especialmente el Rdo. Sr. Director D. Luis Hernández, nos
atienden con caridad fraterna proporcionándonos en los primeros días comida y
todo cuanto necesitamos”.[2]
30/9/1046
“Viene
la Rda. Directora de la Casa de Jerez (Pedro Alonso” Sor Consuelo Hernández,
que nos proporciona 5 camas y otras tantas mantas de algodón…”.[3]
1/10/1946
“Llega
de Jerez (Pedro Alonso) Sor Isidora Pérez, trayéndonos también varias cosas de
aquella Casa”.[4]
La casa de Cádiz, carecía pues de patronos benefactores, son las casas salesianas cercanas las que apoyan materialmente la fundación
En un primer momento, el Obispo de Cádiz, Don Tomás Gutiérrez Díaz, no aprobó la fundación, quizás bien porque su autorización no había sido solicitada previamente por el Instituto o bien por que ya existían otras comunidades religiosas femeninas en el barrio de San José, muy cercanas a la nueva casa de las HMA.
Tras varias gestiones por parte de las Superioras, el Sr. Obispo autorizó el 1/12/1946, que la Comunidad pudiera actual en la diócesis “en obras de Catequesis y Beneficencia”.
La postura del diocesano sobre la actividad docente de las hermanas, tardó en cambiar, así el Libro de Crónicas recoge casi dos años más tarde, el 24/7/1948:
“La Directora visitó acompañada de una Hna., al Rvdo., Sr. Obispo … Las trató con amabilidad en lo que cabe en su carácter, pero sacando el mismo el asunto del Colegio y ratificándose una vez más en su modo de pensar. Al despedirse estuvo hasta cariñoso.”.[5]
Si la relación con
la jerarquía no era optima, si lo era con la iglesia local, como narra la
crónica del 19/7/1948, unos días antes del encuentro con D. Tomás:
“La Rvda.
Directora visita al Rvdo. Sr. Cura Párroco (se refiere al de la parroquia de
San José. D. Camilo García Valenzuela),
nuevo también él en la parroquia encontrándolo muy bien dispuesto a hacer lo
que pueda en favor nuestro. Luego visita también a las hermanas de la Caridad
del Colegio de San José, quienes se muestran muy agradecidas a esta visita, y a
las del Rebaño de María. Es muy hermoso vivir en santa amistad con todos los
que en el barrio trabajan por el mismo destino”.[6]
Las hermanas franciscanas lograron por fin abrir sus escuelas gratuitas de la “Divina Pastora” en el barrio, el 15/9/1948, con dos clases o aulas.
El 31/1/1950, la
crónica recoge, la presencia de las alumnas en el Triduo en honor a San Juan
Bosco y la presencia del Sr. Obispo.
“El último día del
triduo concurren casi en su totalidad diurnas y nocturnas. Asiste y da a besar
la reliquia del Padre (San juan Bosco), el Ilmo. Sr. Obispo. Lo esperamos a la
salida, bien agrupadas las mayores y se le pide una Bendición especial para “la
clase Nocturna”. sorprendido y complacido las bendice. Quiera el Sto. Padre,
hacerle ver con más claridad y simpatía la labor de sus Hijas en esta capital
de su Diócesis”.[7]
CASA, IGLESIA, ESCUELA Y PATIO:
Claro
que, para entonces, la actividad educativa y pastoral de las HMA en Cádiz, ya
estaba consolidada, el programa de su acción educativa y asistencial, estaba
fijado antes, incluso de la llegada de las hermanas a Cádiz:
“La casa durante
el año está destinada a Escuelas Elementales de niñas y párvulos, Oratorio
Festivo los domingos, a atender la ropa de los Rvdos, Salesianos y durante el
verano, se adaptarán los locales como en Rota para las señoritas y señoras, que
desearán pasar la temporada o unos días en clima marítimo”.[8]
La
casa además acogió el Aspirantado para la formación de nuevas hermanas desde
septiembre de 1947, las crónicas del 12/10 afirman que el Director de los
Salesianos
“… Luego exhortó a la Comunidad que dada la nueva
modalidad de la Casa dedicada a Aspirantado fueran todas modelo en el ejercicio
de las virtudes religiosas y salesianas...”.[9]
El 23/11/1947:
“Llegan 4 Aspirantes, con destino a esta Casa”.[10]
Y el 7/12(1947, se
produce el:
“Acto de ingreso de la primera aspirante de la ciudad
de Cádiz, Josefa Fernández, acto de la consagración del Aspirantado a la
Santísima Virgen”.[11]
Son
abundantes las referencias en las crónicas a la presencia temporal (a veces solo
unas horas) de hermanas que parten o llegan desde el puerto de Cádiz así cuenta
como el 19/11/1946 se la llegada de la madre Inspectora acompañando a Sor María
Benoviges y Sor Francisca Baltar que embarcaron el 24/1/1946 en el buque “Cabo
Buena Esperanza” con destino a Magallanes,
la llegada el 30/1/1947, y en ese mismo buque, de 6 misioneras italianas
muy agradecidas por la fraternal acogida en la casa de Cádiz, el 9/10/1949 la
visita durante unas horas de 12 misioneras, en el barco Marco Polo, procedente
de Génova, desde las 12 a las 22,30 h, destinadas a América, ¡el barco salía a
las 2 de la mañana!, comida y rezos en la capilla, o el 22 y 23/11 la llegada
de Hnas procedentes de Canarias, con destino a Sevilla y Madrid, sirvan estas
referencias como ejemplos de la función de acogida que en ese periodo tenía la
casa.
Desde
un primer momento se habilitó en la casa una capilla, las crónicas cuentan cómo
el 12/5/47, la Comunidad comienza privadamente el triduo de nuestra Beata Madre
María Mazzarello, y narra cómo el 20/7 de ese año se celebra por primera vez la
Santa Misa en ella:
“Hoy octava de la
Fiesta de Sgdo. C. de Jesús, tenemos la dicha que el Rvdo. Sr, Director D. Luis
Hernández celebre por primera vez la Sta. Misa en nuestra Capillita, dejándonos
ya a Jesús en nuestra compañía”. [12]
La
capilla era de muy pequeñas dimensiones, solo 24 metros cuadrados. Aunque son
muchos los momentos en los que las hermanas y el alumnado de la casa asiste a
los cultos en la iglesia de los salesianos, como ocurre el 19/3/1948:
“Se asiste a los
cultos en torno del glorioso Patriarca San José en la Iglesia de los Salesianos
y por la tarde a la procesión del Santo por los patios del Colegio”. [13]
La
fiesta de Madre Mazzarello, queda institucionalizada en la casa, el 14/5/1948,
se narra así:
“Celebración de
María Mazzarello en la capilla, con la celebración del Director. D. Luis
Hernández, ensalzando las glorias de nuestra Beata Madre y mostrándola como
fiel seguidora de las enseñanzas de San Juan Bosco”. [14]
El
día de María Auxiliadora de ese año, se celebra la misa en capilla con
comuniones, narrando también la cronista la asistencia a la procesión de Virgen
por la tarde.
“La capilla
lujosamente decorada por la familia de la comulgante, resulta pequeña teniendo
que utilizarse como tal el locutorio. Durante la Sta. Miss se cantaron
preciosos motetes, siendo muy numerosas las comuniones”.[15]
La
labor pastoral, se extendía también al asociacionismo, al movimiento de las
Compañías, que había propiciado el mismo D. Bosco, En la fiesta de la
Inmaculada, de 1949, se creó la primera asociación religiosa en la Casa, la
Asociación de Hijas de María Inmaculada Auxiliadora, con el ingreso oficial,
recibiendo las correspondientes medallas 28 niñas, 18 aspirantes y 33 párvulos
(a los que la crónica denomina “angelitos”).
Además
de la atención a los párvulos y de las clases de enseñanza del nivel elemental,
cuya autorización provisional llegó el 23/5/1947, aunque la autorización
definitiva tardaría diez años, el 17/3/1957. El 9/1/1950, comenzaron las clases
nocturnas, dirigidas a jóvenes trabajadoras del entorno,
“Siendo iniciada por 7 jovencitas del barrio “Dios
bendiga este esfuerzo”. [16]
Días más tarde, el
14/1 la crónica indica:
“La afluencia a la
clase nocturna fue en tal ascenso que al llegar la asistencia a 80, fue preciso
cerrar la matrícula, por no tener mesas en que colocarla, pues el nuevo
material no llega todavía, y se aprovecha para ello, cuanta mesa hay en la
casa, vienen con gran deseo de aprender y observan mucho orden y disciplina”.[17]
El 31/10/1948 se inauguró oficialmente el oratorio festivo y en él se incluían los elementos propios de la pedagogía salesiana (celebración religiosa, teatro, juegos, música) dice la cronista:
“… Nuestra capilla
se visto de gala para festejar a Cristo Rey y para celebrar la inauguración
oficial del Oratorio Festivo, para cuya comodidad se tiene la Sta Misa a las 9,
celebrándola el Rvdo. Sr. Director, …. a continuación, el grupo de oratonianas
de Cádiz, puso en escena, en medio del patio, un cuento escenificado “las tres hilanderitas”,
otras cantaron un terceto “las tres viejas” y terminó con una poesía a Cristo
Rey. Desde este día, todos los domingos tenemos en casa la Santa Misa”. [18]
El
día de año nuevo de 1949, también hubo oratorio:
“A pesar de lo
desapacible del día, por la tarde acude un grupo de Oratonianas, que no
habiendo donde meterlas, se desaloja el locutorio de unos 20 m2 y se las
entretiene … como se puede”. [19]
La
fiesta, es un elemento clave, en la pedagogía salesiana, es un cambio de
ocupación y de actividad, en la que se mezclan adecuadamente lo religioso, lo
cultural y la actividad física, así lo explicita la crónica del 24/8/48, con
motivo de la onomástica de las Directora:
“En forma
rigurosamente privada celebraron las Hnas y Aspirantes el Santo de la
Directora, En la Santa Misa se cantaron motetes, Después de comer representaron
las Aspirantes la zarzuela “La Virgen de la Ermita” y “Vaya un lío” (sainete),
yendo después de paseo al puerto y al parque”. [20]
El
día de Don Bosco, era otro momento de fiesta en salesiano, véase la crónica del
31/1/1950:
“Gran día, por
primera vez esta casa tiene aspecto de “Casa de D. Bosco. las niñas de las
clases diurnas y alguna de la Nocturna y del Oratorio, asisten a la Sta. Misa,
en nuestra reducida capilla, donde se da al día la mayor solemnidad que se
puede. Todo el día está la casa llena de niñas con gran animación. Por la tarde
se sale de paseo con las de las clases a las que se une un buen grupo de
Oratonianas y Nocturnas”.[21]
No
había transcurrido ni un año, de la llegada de las salesianas al barrio, cuando
el 18/8/1947 se produjo la explosión de las minas submarinas:
“A las 9 ½ de la
noche y cuando nos disponíamos a rezar las oraciones nos sorprendió una
imponente llamarada, seguida de una horrible detonación, quedando en la más
completa oscuridad. Apenas pudimos reaccionar, a la luz de una cerilla pudimos
ver alrededor de nosotras, puertas arrancadas y caídas, cristales rotos, un
verdadero destrozo. Como pudimos nos bajamos a la capilla, cuyas puertas y
ventanas encontramos también destrozadas, floreros caídos, así como el
Crucifijo y algunas sillas, quedando intactos, aunque movidos de su sitio y la
imagen del Sgdo, C. de Jesús. Entramos a
darle gracias, y vuelve a sorprendernos otra detonación. Con que fe rezábamos
Hnas. y niñas.
Una vez más
serenas, pudimos apreciar como en medio de tanta ruina, se había mantenido en
pie, sobre una endeble columnita, la imagen queridísima de nuestra dulce Madre
Mª Auxiliadora, en quien confiamos y a quien invocamos desde el primer momento”.
[22]
Gracias
a Dios, no hubo daños personales derivados de la explosión, aunque si muchos
daños materiales, a pesar la precariedad de los medios de los que disponía la
Casa, se fue hacia delante con la ayuda de otras casas salesianas de la
inspectoría, las ayudas oficiales tardaron en llegar, había pasado un año del desastre,
el 16/8/48, cuando se visita al Sr. Alcalde, para recabar ayudas:
“La Directora y
otra Hna. visitaron al Excmo. Sr. Alcalde Marques de Villapesadilla, quien
estuvo muy afable, y se mostró animado de las mejores disposiciones”. [23]
La primera ayuda
oficial, llegó el 8/11 de ese año:
“El alcalde y
bienhechor nuestro, Sr. Marqués de Villapesadilla, nos entrega un donativo de
500 pts, que inmediatamente es invertido en mantas y sillas para el dormitorio
de aspirantes”.
[24]
Poco después el
17/11,
“El Excmo. Sr.
Alcalde, comunica por medio del Rvdo, SR. Director de los Salesianos, que se ha
concedido 100000 pts para la edificación de un pabellón para clases gratuitas,
¡Dios bendiga sus gestiones e interés por esta casa, y lo vemos pronto una
realidad”.[25]
La
subvención procedía la Dirección General de Regiones Devastadas, que coordinaba
todo el proceso de reconstrucción, las responsables de la Inspectoria, las
Rvdas Madres María Valle y Celestina Figann, visitaron la escuela unos días más
tarde para estudiar el emplazamiento de las futuras Escuelas. El 2/12/49,
visitaron la Casa, el Alcalde, Gobernador Civil, Ingeniero, Arquitecto de
Regiones Devastadas, Sres. de la Junta Prodamnificados y el Inspector de
Salesianos, que se congratularon de que funcionarse el Oratorio Festivo, a
pesar de las pocas comodidades que había para ello. Las obras del nuevo
pabellón (cuatro aulas alrededor del patio) comenzaron en mayo y estaban
finalizadas el 3/10/1949
“Se da comienzo a
las clases, de forma muy privada, y ocupando cuanta mesa hay en la casa, por
carecer todavía de material”. [26]
Y
el 20/10
“Se recibe una
llamada del Secretario del Excmo Sr Alcalde, para comunicarnos que se nos ha
concedido el pago del mobiliario de las clases”. [27]
Ya hemos comentado la estrechez de espacios de la casa del Sagrado Corazón, un año más tarde, el 29/12/1950, la crónica, hace referencia a la compra de un terreno colindante a la casa, espacio que desde la llegada la comunidad valoraba como “el único desahogo que puede tener la casa”, se trataba de 2567 metros cuadrados, que, debido a su alto coste, no habido podido ser adquirido, y que en ese momento los propietarios ofrecieron a la Inspectoría de las HMA por 140000 pts. una cantidad que suponía solo el 43,6% de la que lo valoraban en 1947.
El 24/2/1951, visitó la Casa la Madre Linda Lucotti, Cuarta Superiora General de las Hijas de María Auxiliadora, venía de visitar la casa de Rota, además del recibimiento entusiasta del alumnado y de la comunidad, fue recibida por el obispo, alcalde y los salesianos, la cronista recoge estas impresiones de la visita:
“Encontró bien
todo lo de la casa, lamentando que las circunstancias sean causa de que, por
falta de medios, no se puedan desarrollar como debieran las obras todas. Fue un
gran consuelo para todas esta tan grata visita”. [28]
UN CAMPUS DE ENSEÑANZA PRIMARIA Y MEDIA FEMENINO:
La expansión urbanística de Puerta de
Tierra, con los procesos de la reconstrucción del barrio de San Severiano, la
reforma del polígono de San José, la inauguración de instalaciones deportivas
en la zona del futuro barrio de la Laguna, propiciaron la expansión y reubicación
de las escuelas de titularidad religiosa dedicadas a la educación femenina.
Las Hermanas Terciarias Franciscanas, abrieron su escuela gratuita, en la calle Trille, el 15/9/1948, tras ceder parte de la finca Ayuntamiento en 1956 y sufrir la expropiación por parte del Ministerio de la Vivienda en 1959,comenzaron las obras de un nuevo edificio que albergaría un internado, noviciado, pabellón para hermanas mayores y un colegio para niñas externas, la escuela del barrio de San Carlos y la de Trille, se fusionaron definitivamente en 1975.
En 1956, las Esclavas del Sagrado Corazón, adquieren el solar del antiguo estadio de futbol Mirandilla, construyendo un nuevo colegio, con modernos espacios educativos y amplios patios, abandonando las instalaciones de la calle San Francisco.
El colegio de Jesús, María y José, situado en la Torre Tavira, el palacio del Marqués de Recaño, tras diversos usos fue adquirido por las Hijas de la Caridad para ubicar la escuela, pero el edificio quedaba pequeño para albergar al creciente número de alumnas y obsoleto para el uso educativo. Aproximadamente por el año 1950 se concibe la idea de comprar, en Puerta de Tierra, una enorme extensión de terreno. En el año 1960 dan inicio las obras que durarán unos tres años. En el año 1963 se pasa toda la autorización del primitivo Centro al nuevo colegio, ya construido en la calle Granja San Ildefonso, simultáneamente se construyó la vivienda para las veintiséis Hermanas que se trasladaban, desde Torre-Tavira a “San Vicente”.
Las hermanas del Amor de Dios, volverían a
Cádiz, casi 75 años, después del cierre de su casa en Intramuros, en 1956, esta
vez en la zona de Extramuros en sus dos escuelas, en la calle Marconi (junto a
la iglesia de Santo Tomás) y Nuestra Señora de Lourdes, en el barrio de
Puntales.
EXPROPIACIÓN, TRALADO Y NUEVA ESCUELA:
Si parte de los terrenos de las Hnas, Terciarias Franciscanas fueron expropiados por el Ministerio de la Vivienda, en el proceso de ordenación del polígono de San José, consecuencias mucho mayores tuvo para la casa del Sagrado Corazón de las Salesianas, fue expropiada toda la finca, llegando a amenazar su propia existencia. En 1956, el Ayuntamiento de Cádiz, decide acogerse al Plan Nacional de la Vivienda, pensando reordenar y construir un gran número de viviendas. para alojar la población del Barrio de Santa María (que pensaba derruir en gran parte) en la manzana delimitada por la avda. de Portugal, calles Brunete y Trille y la avda. Ana de Viya, el proyecto quedo luego reducido a la zona más cercana a Ana de Viya, entre la iglesia de San José y Trille, afectando pues directamente a la casa de las salesianas.
El alcalde de la ciudad, D. José León de Carranza Gómez, aconsejó a las hermanas que adquiriesen, con el dinero de la expropiación, un nuevo solar en venta aprovechando las subvenciones que ofrecía la Dirección General de Arquitectura y solicitando un préstamo a la Caja General de Ahorros.
Las crónicas de los años 60 refieren este tema mencionando la visita que la hermana directora sor Carmen Medina, en el mes de octubre, realiza al alcalde y al secretario del ministerio de vivienda que, junto con el abogado, tratan el asunto de la expropiación.
En el mes de noviembre se vuelve a reunir con el alcalde manifestando la gravedad del problema que suponía el abandono al que estaban expuestas tanto la comunidad salesiana como las 300 niñas que ya tenían a su cargo, no contando con el auxilio de las autoridades locales.
La crónica del 21/11/1960 relata este encuentro, en el que queda de manifiesto la esperanza y tenacidad de la Hna. Directora:
“Este día es citada por el mismo Sr. Alcalde, el cual se expone claramente la decisión que deben tomar. Le presenta el asunto bastante negro y la Rvda., Hna., Directora trata de solucionarlo con toda entereza. Se mantiene en el cuidado que pone esta Comunidad sobre 300 niñas u al abandono inmediato, que tanto educandos como religiosas, están expuestas, no contando en manera alguna con el auxilio de las autoridades locales.
Poco a poco, el parecer del alcalde va cambiando de parecer y les insinúa la posibilidad de ida a Madrid para arreglar con mayor facilidad tan doloroso problema, dictando una carta al Director de Urbanismo para que le favorezca directamente cuando vayan a Madrid” [29]
Se dirigen al Ministerio para exponer el caso, ya que habían sido informadas por los Salesianos de Cádiz que, por ser ellos un centro de enseñanza, los habían respetado. Allí, les enseñaron los planos, y vieron que la finca que correspondía al antiguo colegio no figura como centro de enseñanza, y que habiendo sido ya aprobado el proyecto por el Consejo de ministros, no se podía hacer ya nada, pero que, aun así, se entendieran con el alcalde de Cádiz.
Después de la visita a Madrid, Sor Carmen Medina quedó de acuerdo con el Director de Urbanismo en que vendría a visitar la Casa de Cádiz y así fue, pero no con los resultados deseados: en vez de visitar a las Hijas de María Auxiliadora, se dirigió a los Salesianos y dijo que no podía hacer nada por las hermanas.La hermana directora al tener constancia de tal noticia, salió rápidamente en su busca para implorarle ayuda, encontrándolo en el Gobierno Civil. El señor, admirado de la insistencia de esta Reverenda Hermana, se compromete a ayudarles diciéndole, entre otras cosas, que intercedería para que hubiese una consideración por parte de la Caja de Ahorros y le bajasen el precio del terreno que ya estaban buscando como alternativa ante la expropiación.
La negociación para la obtención de los nuevos terrenos con la Caja de Ahorros y con el alcalde continuará meses después, así como la petición para conseguir la demora del desalojo del antiguo colegio.
A su vez, la Hermana Directora va iniciando los trámites y el diseño con el arquitecto, D. Antonio Sánchez Esteve, para los planos del nuevo colegio, que serán presentados posteriormente a la Caja de Ahorros, al préstamo solicitado para comprar los nuevos terrenos hubo que sumar otro préstamo para la construcción del nuevo edificio.
En marzo de 1.963 se firmaron las escrituras del solar para la edificación del nuevo colegio. Se hipotecó el solar y se recibió en préstamo de 3 millones de pesetas. El 24 de abril de 1.963 da comienzo las obras del nuevo colegio.
Las crónicas detallan este acontecimiento de esta manera: “la Santísima Virgen quiere recubrir las espinas sufridas de tantos días aciagos en días fragantes de esperanza y consuelo. Damos gracias a Mª Auxiliadora que nos brinda un rayo de su maternal y delicado amor”. [30]
En septiembre de 1966 comienza el traslado de la Casa al nuevo edificio sito en Avenida López Pinto, 70 (actual Avenida de Andalucía). El esfuerzo, la constancia y la entrega de las hermanas por mantener su presencia en la ciudad, se ve recompensado con la posibilidad de continuar su labor en un nuevo colegio que recibió el nombre de María Auxiliadora, para evitar confusiones con la escuela que las Esclavas del Sagrado Corazón, había reubicado en las proximidades.
En marzo de 1966, se había
reconocido oficialmente la etapa educativa del Bachillerato Elemental, que se
estaba impartiendo como enseñanza libre en la casa desde hacía ya algunos
cursos.
La nueva Casa contó con la
autorización eclesiástica el 31 de agosto de 1967, otorgada por entonces el obispo
de la diócesis D. Antonio Añoveros Ataun.
Capilla de la escuela de María Auxiliadora
Dos años más tarde, en 1969, se
inauguró la capilla del colegio y en 1980 se inauguró el salón de actos Madre
Mazzarello con las aportaciones económicas de las familias y de las Hijas de
María Auxiliadora.
Patio de la escuela María Auxiliadora, años 70.
En la década de los 60, el Ministerio de Educación, llevó a cabo un proceso de reorganización de las enseñanzas, acorde al desarrollismo del momento, impulsando una política de subvenciones a los centros educativos, y a la vez que exigía a estos mejores instalaciones y equipamientos, la nueva casa de las salesianas, necesitaba más espacios abiertos, patios y pistas deportivas, Por ello, en junio de 1965, antes incluso de la apertura la inspectora, Sor Juana Vicente, tuvo que pedir permiso al Consejo General para la compra de un solar colindante al Colegio, siendo necesario un nuevo préstamo de la Caja de Ahorros. Posteriormente, en 1973 y gracias a la ayuda económica de la Asociación de Padres del Colegio, se construyó un túnel bajo la calle, hoy nominada Arqueóloga Josefa Jiménez Cisneros que permitiría el acceso desde el Colegio al campo de deportes, suponiendo mayor seguridad para el alumnado.
Con la reordenación de las enseñanzas de Ley General de Educación de 1970, la Casa se acoge al sistema de subvenciones, logrando la transformación y clasificación definitiva en 1975 con 16 unidades de E.G.B. y en 1976, es autorizada para impartir la enseñanza de Formación Profesional de Primer Grado de las ramas de Administración y Comercio.
FUENTES:
Núñez Muñoz, María F.: Las Hijas de
María Auxiliadora en Andalucía y Canarias, 1893-1993; Inspectoría María
Auxiliadora; Sevilla; 1994,
Vega Barea, Verónica y De las Mulas
Béjar, María Jesús: 75 Años Creciendo Juntos, dosier histórico pedagógico no
publicado, realizado con motivo del 75 aniversario de la fundación de la casa
de las HMA en Cádiz.
NOTAS:
[1] María F. Núñez Muñoz:
Las Hijas de María Auxiliadora en Andalucía y Canarias, 1893-1993; Inspectoría
María Auxiliadora, Sevilla, 1994.
[2] Libro de Crónicas de
la Casa del Sagrado Corazón de Jesús de Cádiz, tomo I, pp. 4 y 5
[3] Op. cit., p.
5.
[4] Op. cit., p.
5.
[5] Op. cit., p.
79.
[6] Op. cit., p. 78.
[7] Op. cit., p 131
[8] María F. Núñez Muñoz:
op. cit, pp. 251-252.
[9] Libro de Crónicas de
la Casa del Sagrado Corazón de Jesús de Cádiz, tomo I, op, cit. p. 52
[10] Op. cit. p. 53
[11] Op. cit. pp.
74-75
[12] Op. cit. p. 40
[13] Op. cit. p. 67
[14] Op. cit. pp. 72-73
[15] Op. cit. p 73
[16] Op. cit. p. 129
[17] Op. cit. p. 129
[18] Op. cit. p. 87-88
[19] Op. cit. p.98
[20] Op. cit. p. 81
[21] Op. cit. pp. 130-131
[22] Op. cit. pp- 44-45.
[23] Op. cit. p. 80
[24] Op. cit. p. 89
[25] Op. cit. pp. 90-91
[26] Op. cit. p.120
[27] Op. cit. p.121
[28] Op. cit. p. 175
[29] Libro de Crónicas de
la Casa del Sagrado Corazón de Jesús de Cádiz, tomo II, pp. 177-178
[30] Vega Barea, V. y De
las Mulas Béjar M.J.: 75 Años Creciendo Juntos p.13
Manuel Holgado García, 2025.08.12









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