“UNA NARRACIÓN VALIOSÍSIMA”, EN LA REVISTA DON BOSCO, ENERO DE 1923.
1.
En el proceso de organización del archivo de la Casa Salesiana de Cádiz, realizado
hace unos meses, apareció un documento manuscrito de ocho páginas y tamaño cuartilla. Se trata de una
traducción al castellano de la carta que don Juan Branda envió (en italiano) al director de la revista Don
Bosco**, don Francisco Cervera.
El texto citado se transcribió en su totalidad en
la revista DB (número 20,
correspondiente a enero de 1923, páginas
236-237). En ella se narran tres
momentos de la aparición de Don Bosco a don
Juan Branda en los meses de enero y febrero de 1886. La primera y la tercera fueron solo en forma de voz, que oye perfectamente el entonces director de Sarriá; la
segunda está narrada más
explícitamente con la presencia física del santo fundador, en lo que conocemos como el fenómeno sobrenatural
de la bilocación.
2. Portada revista Don Bosco, año III, nº 20, enero 1923, en la portada
se incluye el sumario de la revista y la referencia al artículo sobre la
bilocación de Don Bosco.
El historiador salesiano Teresio Bosco atribuye a
Don Bosco la capacidad de hacerse presente en lugares lejanos a Turín cuando su
avanzada edad le impedía visitar y seguir la expansión de la obra salesiana por
todo el mundo. En la historia de la Iglesia han sido numerosos los santos capaces de realizar esta acción, que,
a todas luces, debe ser considerada algo milagroso.
Don Bosco visitó Barcelona entre abril y mayo de 1886, dos años antes de su
fallecimiento. Los hechos que relata don
Branda se produjeron dos meses
antes de este viaje, en el que él
mismo pudo recibir al fundador.
Don Branda informó por escrito de las apariciones
a la curia en el proceso que
declararía a Don Bosco venerable
por Pío X el 24 de julio de 1907.
Don Branda impulsó la obra
salesiana en España entre 1881 y 1889. Fue director en Utrera, fundó la casa de
Málaga y se trasladó a Sarriá, cumpliendo la profecía de Don Bosco sobre su
destino en Barcelona y el apoyo de Dorotea de Chopitea. Tras años de servicio
en Turín, regresó a Sarriá en 1922 para el 2.º Congreso Nacional de Antiguos
Alumnos. Allí conoció a Francisco Cervera, con quien acordó publicar la reseña
sobre los fenómenos de bilocación de Don Bosco, reencontrándose con uno de los
protagonistas de aquellos hechos ocurridos 37 años atrás.
3.
En esa narración, don Branda cuenta cómo oyó una voz en
la madrugada de la fiesta de San Francisco de Sales de 1886 y qué reacción tuvo:
“¡D. Branda! (claramente reconocí la voz de D. Bosco; el mismo tono con que
acostumbraba a llamarme como si saliera del patio situado bajo mi habitación y
despacho situados sobre la azotea que da a la portería del Oratorio). Me
desperté y me acordé inmediatamente que yo estaba en España y que Don Bosco
estaba en Turín. Dije para mí «estoy soñando»; di una vuelta en la cama y me
volví a dormir.”
Y
como se produjo la aparición física de Don Bosco en la madrugada del 6 al 7 de
febrero de 1886
“…0í de nuevo: ¡D. Branda! Ya no me pude volver a dormir: al contrario, me
desperté sobresaltado al reconocer segunda vez la voz de D. Bosco, y no pensé
en otra cosa: «Levántate» añadió D. Bosco.
-Sí, señor Don Bosco, me voy a levantar de seguida y estaré a su
disposición.
Salté de la cama medio vestido
precipitadamente, me lavé, (toda mi habitación y el despacho estaban alumbradas
como al mediodía) me acabé de vestir poniéndome el alzacuello y la sotana,
corrí la cortina de la celda y me encontré con el señor D. Bosco; le besé la
mano y me puse a sus órdenes. — Cosa maravillosa; me puse a su izquierda y lo
seguí como me había ordenado…”
Don
Branda, recibió una carta de don Rua, que no contesta y en el texto enviado a
D. Francisco Cervera, se refiere a ella, en la imagen que se adjunta, puede
verse su reacción:
4.
Y tercera vez que Don Bosco, que se le aparece (esta vez en forma de voz), fue durante la celebración de la eucaristía el 6 de febrero de 1986, en casa de la benefactora Dª Dorotea de Chopitea.
“Una voz clara y sonora me dijo: «Si no cumples todo lo que te ha sido
mandado, esta será para ti la última misa que celebres.» Estas palabras me
causaron espanto; celebré con mucha angustia…”
Al regreso a la casa de Sarriá,
hizo lo que Don Bosco, le pidió, envió a los tres chicos a su casa, así como
también el Maestro.
Termina, don Branda, refiriéndose
al encuentro con uno de los jóvenes, en el cierre de la carta:
“Uno de los cuatro expulsados vino a verme durante el Congreso Nacional de
los A. A. Estaba enteramente confuso y dolido, sin atreverse a pasar de la
portería. Le animé a ser bueno y le di una medalla. No he tenido noticia de los
demás.”
5.
La traducción al castellano de la
carta de don Branda, aparecida
en Cádiz, y que sirvió de base para
que los aprendices editores e impresores de la revista trabajaran en el taller de imprenta de la casa, es un hallazgo crucial
que nos permite interpretar y valorar
la importancia de las asociaciones de Antiguos Alumnos (AAAA) en la difusión de la obra salesiana.
Este artículo ha sido publicado en las páginas 26 y 27 del nº 775 de la revista Don Bosco en España, Os adjunto las citadas páginas.
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