LA PARTICIPACIÓN DE LAS ESCUELAS SALESIANAS DE SAN IGNACIO EN LA EXPOSICIÓN OBRERA DE CÁDIZ DE 1923.

 LA PARTICIPACIÓN DE LAS ESCUELAS SALESIANAS DE SAN IGNACIO EN LA EXPOSICIÓN OBRERA DE CÁDIZ DE 1923.

Los inicios de la década de los años 20 del siglo XX fueron especialmente complicados para la pervivencia de las escuelas profesionales salesianas de Cádiz. Coinciden, sin embargo, estas dificultades económicas (Doña Ana de Viya había fallecido en 1919 y la fundación por ella instituida no tenía fondos económicos para mantenerse), con un momento de fuerte implicación de lo que hoy llamaríamos sociedad civil (antiguos alumnos, cooperadores salesianos), y con un extraordinario desarrollo del proceso de enseñanza profesional, ya asentado plenamente en esa escuela. Una muestra de esto es la participación de los talleres profesionales de la escuela en la Exposición Obrera de Cádiz de 1923, narrada y explicitada en la revista Don Bosco: Órgano de las Asociaciones de A. A. Salesianos de Andalucía.


Cartel anunciador de la Exposición a que se refiere este artículo. Don Bosco: Órgano de las Asociaciones de A.A. Salesianos de Andalucía, 3(28), p. 417.

La celebración de las exposiciones obreras provinciales en Cádiz, en 1923 y 1925, constituye dos eventos singulares en la historia del obrerismo y de la acción sindical. En Sevilla ya se habían realizado dos exposiciones, en 1900 y 1922; por ello, los obreros gaditanos tomaron el testigo sevillano, proponiendo en noviembre de 1922 la organización de una exposición en Cádiz. Esta iniciativa fue promovida directamente por los sindicatos socialistas (especialmente por la Sociedad de Tipógrafos y líderes como Mariano Cancelo y Juan Antonio Santander) y se convirtió en un evento de carácter netamente obrero y autogestionado. La exposición recibió el nombre de Exposición Obrera de Artes, Industrias y Labores de la Mujer.


Cartel Exposición Obrera Cádiz 1923. Ilustrador M. Viño. Rodríguez de Silva. 1 X 1,34 m. Foto tomada de Camacho Ortega, 2021.

A mediados de marzo de 1923 se presentó el proyecto al Ayuntamiento de Cádiz, solicitando el patrocinio de la corporación municipal. El 11 de mayo de 1923, el Ayuntamiento de Cádiz (presidido por el alcalde Francisco Clotet) aprobó formalmente en sesión plenaria la concesión de una subvención de 10.000 pesetas para financiar los gastos del evento, facilitó el uso de las instalaciones del hospicio y abrió la convocatoria para recibir los trabajos de los obreros y artesanos. El 29 de julio de 1923 se celebró la inauguración oficial de la Exposición Obrera con la apertura de sus puertas al público. La exposición se clausuró el 16 de agosto, tras 19 días de apertura, con más de 130.000 visitantes y más de 1.000 trabajos presentados (con gran presencia de labores femeninas). La exposición tuvo un carácter de concurso y aseguraba importantes premios; además, tuvo una importante repercusión en la prensa del momento.


CÁDIZ.—Trabajos de sastrería y zapatería presentados por las Escuelas Profesionales Salesianas. Don Bosco: Órgano de las Asociaciones de A.A. Salesianos de Andalucía, 3(28), p. 418.


CÁDIZ.—Muebles presentados por las Escuelas Profesionales Salesianas en la Exposición Obrera. Don Bosco: Órgano de las Asociaciones de A.A. Salesianos de Andalucía, 3(28), p. 419.

El 12 de agosto de 1923 un antiguo alumno salesiano (del que solo conocemos sus iniciales, "J. R. B.") visitó la exposición y su crónica fue publicada en el *Diario de Cádiz", la cual sería reproducida posteriormente en la revista *Don Bosco" en el número 28 de septiembre de 1923. El cronista afirma:

Hace tres años abandoné el Colegio Salesiano donde me educaron. Entré en él absolutamente ignorante de todo. Hoy leo, escribo, hago cuentas y practico un oficio, con el que ayudo a sostener mi casa. ¡Y todo eso se lo debo a los Salesianos! Y más sabría si no hubiera yo sido un flojo para aprender!

Llego a Cádiz, y me entero de que hay Exposición Obrera notabilísima—me dicen—. Como obrero siento gran deseo de verla. Voy al Hospicio, donde está instalada, y compruebo que, en efecto, aquello es canela. De cuanto pueden producir la inteligencia y las manos del hombre y de la mujer, veo en la Exposición brillantes demostraciones.

Naturalmente busco ávido la producción Salesiana; quiero ver la obra de mis camaradas, pues supongo que allí la habrá, existiendo una fundación de D. Bosco en los Extramuros de la Capital. Y ¡vaya si hay labor salesiana en la Exposición!”

Creo conveniente indicar que en 1922 la formación profesional no estaba reglada en España. La primera norma de carácter general y relativa únicamente a las especialidades industriales fue el Estatuto de Formación Profesional de 1928. Por tanto, la enseñanza en las escuelas de artes y oficios salesianas se regía por programas educativos propios. El cronista hace referencia a tres aspectos que podemos entresacar de los mismos: la importancia del dibujo; el aprendizaje progresivo a partir de prácticas de taller cada vez más elaboradas y complejas en los cinco años de formación del aprendiz, así como el desarrollo del trabajo productivo destinado al uso directo por parte del público externo a las escuelas.

“… Consigno tres producciones de mis amigos y compañeros: un dibujo a lápiz que representa un convite hebreo, a mi entender, notabilísimo; dos pares de calzados de hombre (zapatos y brodequines) en una pieza, así, ¡en una pieza!, sin costuras, sin pegaduras por ninguna parte; y un lazo o ensambladura, o como se llame, en una escuadra de dos maderas, blanca una y rosada la otra, cuyo mérito consiste en que aparece que lo mayor ha entrado por lo menor, y lo mismo que ha entrado puede salir; y sale, sin romper ninguna de las dos piezas…”

En el número de septiembre de la revista *Don Bosco" se incluyen varios fotograbados de las salas expositivas con piezas elaboradas en los talleres de zapatería, sastrería y carpintería de la gaditana Escuela Salesiana de San Ignacio, indicando que la elaboración de las mismas había sido dirigida por los salesianos coadjutores y maestros de taller don Antonio Ortega (zapatero) y don Alfonso Pagés (carpintero).

En el número de octubre, el director de *Don Bosco", don Francisco Cervera, escribe un artículo con el título “Escuelas Profesionales” con el fin de difundir algunos de los elementos más significativos de las escuelas salesianas, especialmente la importancia de la figura del coadjutor salesiano, afirmando:

“ …Y sobre todo lo originalidad del «Coadjutor» ese religioso—paisano, que es el eje en que descansan las Escuelas Profesionales de D. Bosco”

La extensión de la experiencia educativa más allá del aula, de la asistencia salesiana y la importancia de la “buenas noches” como momento educativo privilegiado

“… No olvides que en los colegios Salesianos tanto o más educadora que la hora de clase es la de recreo; y que aquel Salesiano que juega como un chiquillo con los demás de su clase, corriendo y saltando entre ellos, tiene muchas veces que imponer su voluntad al duro sacrificio de jugar cuando no se tienen ni edad ni gana de juego…  el carácter eminentemente familiar de las «Buenas Noches»; las excelencias vívidas del sistema preventivo; …”

El carácter publicitario del artículo se completa con una referencia a los trabajos premiados en la Exposición Obrera de Cádiz.

“Permíteme que te presente algunas muestras de la Exposición Obrera hace poco clausurada en Cádiz: tanto la zapatería como la sastrería y carpintería salesianas han sido diplomadas y si me permites la frase «adineradas»”.

Cuando Cervera utiliza el término “adinerados” lo hace para referirse a los premios en metálico que han recibido algunos de los trabajos presentados. Varios fotograbados ilustran esta afirmación y en los pies de foto se indican, además de la cuantía de los premios recibidos, las características técnicas de los mismos.


Vitrina estilo moderno que ha obtenido premio de 300 pesetas en la Exposición Obrera celebrada en Cádiz.—Tiene la particularidad de ser todo el trabajo de molduras labradas a mano, y estas molduras colocadas sin puntillas, así como todo el mueble en el que no se ha colocado ni una sola.


Zapatos de color que han obtenido premio de 200 pesetas en la Exposición Obrera de Cádiz.—Tiene el cerco forrado y además es de una sola pieza no teniendo cosido ninguno; tiene además el piso de goma.


Sotana premiada con 50 pesetas en la Exposición Obrera celebrada en Cádiz.-Tiene las mangas vueltas a la francesa.

Con el objeto de que podamos comprender y comparar el valor de los premios recibidos, cabe recordar que, en 1926, un automóvil de turismo Ford costaba 4.750 pesetas, una bicicleta de paseo, 225 pesetas, y un gabán o traje tenía un coste mínimo de 40 pesetas, siendo su precio normal de entre 75 y 80 pesetas.

Podemos discutir si los premios eran cuantiosos o no, pero eso realmente no es importante; lo importante es que los trabajos realizados por los aprendices del taller (dirigidos obviamente por sus maestros) competían en calidad y buen hacer con los de la época en este marco geográfico. No olvidemos que la razón de ser de estas exposiciones obreras no era otra que la de valorar y dignificar el trabajo del obrero, y ahí estaban los talleres de las escuelas de artes y oficios salesianas.

DOCUMENTACIÓN:

Camacho Ortega, M. (2021). Las exposiciones obreras en Cádiz y Jerez como intento de dignificar el trabajo proletario. 1923 y 1925. Revista de Historia de Jerez, (24), 217–229. https://www.cehj.es/revista-de-historia-de-jerez/n%C3%BAmeros-anteriores-pdf/n%C3%BAmero-24-2021/

Cervera, F. (1923, octubre). Escuelas Profesionales. Don Bosco: Órgano de las Asociaciones de A.A. Salesianos de Andalucía, 3(29), 397–398.

Cuánto se gana al mes y cuánto cuestan las cosas en el año 1926. Los Gatos Bizcos. http://gatosbizcos.blogspot.com/2009/07/cuanto-se-gana-al-mes-y-cuanto-cuestan.html

J. R. B., a. a. (1923, septiembre). Una visita a la Exposición Obrera (Del Diario de Cádiz del 12 de Agosto). Don Bosco: Órgano de las Asociaciones de A.A. Salesianos de Andalucía, 3(28), 417-419.

Copyright Manuel Holgado García, 2026.06.19

Comentarios